domingo, julio 23, 2006


PARA QUÉ ESTÁN LOS AMIGOS

Ayer he recibido un mensaje de María Eugenia Sáez. No la conozco. O debo decir "no la conocía", ya que en su misiva me da algunos datos acerca de su trayectoria académica y de su casi total desconocimiento de los autores y obras a que me refiero en Los herederos del desencanto. Me dice que, a pesar de vivir en Estados Unidos desde hace años, tiene mucho que aprender de mi texto. No sé hasta que punto sea esto cierto, pero debo decir que me halaga que una literata de su experiencia tenga expresiones de esa naturaleza para conmigo.

Esto me hace pensar en lo mucho (o poco, depende de cómo se mire) que he avanzado desde que me decidí a crear este blog, hace ya algunos meses. Esta página no existiría si no fuera porque me animé a dar a conocer, por fin, un escrito mío: mi artículo acerca de Guillermo Cabrera Infante. Poco después de verlo impreso con algún que otro cambio y/o mutilación inconsultos en el papel de El Comercio, decidí colocarlo a vista y paciencia del mundo entero en este humilde blog.

Cuando, por motivos de fuerza mayor, perdí el vínculo de la versión electrónica de dicho texto, inicié una frenética búsqueda a través de Yahoo y, sobre todo, Google. Nunca lo encontré. Lo que hallé fue mi artículo en su versión completa, pero en otro blog, Literófilia, creado por un muchacho de Costa Rica. Warren Ulloa, el administrador, se había tomado la libertad de "postear" mi texto; pero había tenido el tino de escribir al final mis datos completos y la fuente de la cual extraía mi nota.

Así, una vez más se cumplió la tan cacareada frase "No hay mal que por bien no venga": a raíz de lo sucedido con mi PC (uno de esos virus que nunca faltan) hice un nuevo amigo. Luego del intercambio de una serie de mensajes muy instructivos para ambos (al menos ese ha sido mi caso), Warren me comentó de su nuevo blog, Literópolis, en el cual participan varios amigos suyos y que por ahora tiene sólo unos cuantos posts.

Lo mejor de todo es que me han invitado a participar con cualquiera de mis escritos. Pues bien, ni corto ni perezoso, he colocado uno de mis relatos en dicha página. Es en realidad el segundo, ya que el primero lo "posteó" (¡qué feo suena esta palabra!) el mismo Warren; y, hasta el momento, tres personas se han animado, para bien o para mal, a comentarlos. Lo cual me devuelve a la reflexión que iniciaba este post.

En fin. Lo único que quisiera por ahora es dejar constancia de ese grupo de amigos que empiezo a hacer a través de este medio. Primero, el empeñoso Warren Ulloa Argüello, impulsor de los dos blogs ya mencionados; luego, Juan Carlos Bondy, administrador de otra interesante página, Lado B; y, finalmente, a la Sra. Sáez, con la cual espero iniciar un permanente intercambio de mensajes, y del cual estoy seguro voy a aprender mucho.

Bueno, espero que lo próximo que publique sea un artículo o ensayo acerca de cualquiera de mis tres pasiones: la Literatura, el Cine y la Música (no necesariamente en ese orden). Con el aliciente que voy recibiendo de las personas señaladas líneas arriba, me siento cada vez más capaz de hacerlo. Hasta pronto.

1 comentarios:

W. Ulloa Arguello. dijo...

lOS AMIGOS SE HACEN CRUZAN FRONTERAS, Y LAS LETRAS NOS ENVUELVEN EN UNA SOLA PATRIA COMO DIJO BOLAÑO, CUYA UNICA PATRIA ERA CADA UNO DE LOS LECTORES QUE TENIA, Y ESO ES VERDAD, MARIANO ES AMIGO DE LA CASUALIAD QUIERO DECIR, POR QUE ANDABA BUSCANDO GENTE DEL PERU UN PAIS QUE QUIERO MUCHO POR RIBEYRO, MI QUERIDO, Y GRACIAS MARIANO QUIEN YA IMPREGNO LAS ANCLAS DELA FECTO EN MI, ES MI TUTOR DE LITERATURA DE VANGUARDIA Y ESPERO QUE LO SIGA SIENDO, BRINDO POR VOS CON UNA INCA KOLA.