viernes, agosto 11, 2006

PASEN Y VEAN

Entre las lecturas que dieron algún sentido a mis años de universitario estuvieron —además de los libros de texto obligatorios— las revistas de música. Y cuando digo “revistas de música” me refiero principalmente a Rolling Stone y Spin, las mejores de su tipo a lo largo de los años noventa (hoy ese lugar lo ocupa Blender, perteneciente al imperio Maxim).

Afortunadamente, estas publicaciones no se limitaban a dar cuenta del quehacer musical, se ocupaban también de dar a conocer escritores, fotógrafos y directores de cine. Y, como Spin siempre intentó ser una “alternativa” a lo que siempre ofrecía su principal competidora, ahí fue donde me topé con muchos de los narradores, cineastas y autores de cómic que más admiro hoy en día.

Fue ahí donde vi por primera vez el rostro más nerd que uno se pueda imaginar —en una breve semblanza de Todd Solondz, el director de Bienvenidos a la casa de muñecas y Felicidad; supe de la existencia de Emily Watson, que por entonces llamaba la atención de los críticos gracias a su formidable actuación en Contra viento y marea; y tuve consciencia de la magnitud de una obra maestra como La broma infinita, de David Foster Wallace. Fueron también las páginas de Spin las que me revelaron la obra de Daniel Clowes, el cada vez más reconocido autor de Mundo fantasma, Bola ocho, o Como un guante de seda forjado en hierro.

Clowes (nacido en 1961) es uno de esos creadores de historietas “alternativas”, es decir, aquellas que no son hechas para el consumo masivo y que, por lo general, tocan temas impensables en sus hermanas del mainstream. Sus obras retratan el lado oscuro de la personalidad del americano promedio, aquel que se siente marginado de una manera u otra y que muchas veces recurre a la ironía y el sarcasmo para hacer más llevadero su paso por un mundo que consideran cruel en más de un sentido. Clowes es, por tanto, un digno heredero del ya legendario Robert Crumb.

Pues bien, después de haber visto la versión fílmica de Mundo fantasma (2001), y cotejarla con el recuerdo que tengo de Crumb (1994) —el excelente documental acerca del padre del cómic underground—, puedo afirmar que Terry Zwigoff, el director de ambos, es uno de los cineastas mejor dotados para dar voz a esos coleccionistas obsesos, a esos primos o tíos puntillosos que nunca faltan en cada familia, esos “patitos feos”… o la imagen que nuestra sociedad ha creado de ellos.

Roger Ebert, uno de los mejores críticos de cine norteamericanos, comenta en su reseña de Ghost World que Seymour, uno de los personajes principales del film, bien podría ser el mismo Zwigoff, un perseguidor incansable de las más oscuras y antiguas ediciones de jazz en vinilo… que además esconde bajo su almohada un revólver que espera usar algún día para “calmar” su dolor de espalda crónico.

Ese es Zwigoff y así son muchos de los personajes de sus films y de los libros de Clowes. Son la alternativa a vivir dentro de lo políticamente correcto, entre los márgenes de un mundo cada vez más escaso de incentivos para seguir recorriéndolo, cada vez más banal. Y esto queda demostrado en la última colaboración de ambos artistas, Art School Confidencial (2006), que —a pesar de no haber tenido una acogida crítica tan calurosa como Ghost World, o Bad Santa (2003), la película que le siguió— esperamos algún día ver llegar a nuestra costas (léase “mercado paralelo”).

Lo que sí pueden hacer ahora mismo es conseguir el DVD de Mundo fantasma (aquí entre nos, lo venden en Polvos Azules); así matarán varios pájaros de un tiro: apreciarán uno de los mejores trabajos de Thora Birch —la díscola hija de Kevin Spacey y Annette Bening en Belleza Americana—, disfrutarán de un guión nominado al Oscar, y conocerán el extraño mundo de Zwigoff y Clowes... tan parecido al nuestro.

3 comentarios:

David dijo...

Me gustaria ver nuevamente el documental sobre Robert Crumb. Ciertamente en ese trabajo, Terry Zwigoff no sólo nos revela el universo personal de Crumb y las características de su genialidad, sino que también evidencia la manera en que ese universo forma parte de nuestra sociedad.
Gracias a tu reseña me voy a apurar en conseguir Ghost World.

Literófilo dijo...

A mi mae pasó igual pero con las revista de DC comics y Marvel, luego evolucioné y pasé a las revistas Metal Hurlant, calidad total (Francesa con guionistas, dibujantes todo 100%) desde luego que a uno hay ciertas revista que lo marcan, y te dejan huellas, a vos esas, a mi las otras. Saludos, que estés bien.

Lourdes Cueva dijo...

Lamento no tener nada que decir con respecto a "Mundo Fantasma" o el cómic alternativo. Sólo quiero decir que me encanta poder leerte -al fin!- y que la sorpresa ha sido más que grata. Un abrazo y hasta siempre.