jueves, octubre 19, 2006


OJO AL CINE

Me han dicho que mis mensajes son inusualmente largos, o demasiado cuidados para ser meros e-mails. Es cierto. Lo admito. Pero también debo decir que siempre he tratado de escribir de la mejor manera posible, y si recién me he animado a escribir y publicar a mis treinta y cinco años ha sido justamente por el nivel de exigencia que aplico a todo lo que pretendo dar a conocer.

Recuerdo muy bien los primeros años que pasé en la escuela de Literatura de San Marcos. Entre los buenos amigos que hice allí nunca faltó alguno que me mostrara, afanoso, su última creación: un cuento, poema o ensayo que evidenciaba más buenas intenciones que resultados.

Tal vez esté siendo demasiado duro con la producción literaria de mis ex compañeros de clases. No sé. Lo que sí tengo bien claro es que yo no me sentía capaz de escribir nada por aquel entonces (y menos de mostrárselo al primero que se me pusiera enfrente); simplemente me limitaba a devorar libro tras libro de Vargas Llosa o de cualquier autor perteneciente al Boom de los años sesenta —además de la ocasional biografía de uno que otro cineasta, como el gran Buñuel— en una biblioteca, la de Letras, tan bien provista de Literatura como carente de buena atención.

Algún día escribiré acerca de mi experiencia de sanmarquino —gratísima en más de un sentido— y de mis primeros escarceos con la palabra escrita. Por ahora quiero dejarlos con otra muestra de mi correspondencia cinéfila (que en su momento titulé De monos, críticos y homenajes), esperando, como siempre, que les sea de algún provecho. Échenle un ojo.

Hola,…

¿Qué tal el fin de año? Bueno, por mi parte la pasé de lo más tranquilo (creo que demasiado). Poco después de las doce "enterré el pico" y, cuando abrí los ojos ya eran las cuatro de la madrugada. Así que revisé unas cosas un rato en Internet y luego volví a los brazos de Morfeo.

Te cuento que fui a sacarle el jugo a la tarjeta Movieplus que me quedaba para el Jockey; felizmente conseguí otra, con lo cual la función del viernes fue doble. Vi Todo sucede en Elizabethtown y luego En sus zapatos.

No te imaginas cómo me he sentido al ver lo último de Cameron Crowe, era cierto todo lo que decían los críticos: eso no tiene ni pies ni cabeza… ¡es cualquier cosa! Parece increíble que eso provenga del autor de Casi famosos o Jerry Maguire. ¡Una vergüenza! Así como lo lees. Por lo menos a mí me dio vergüenza ajena. Con razón el crítico de Time la consideró uno de los fiascos del año.

In her shoes, felizmente, me devolvió la fe en el Cine. Por lo que me habías contado, no esperaba una película tan buena como la que vi, casi a sala llena, ese viernes. Me gustó mucho la historia, el uso de la poesía como medio de expresión (ojo que en Hannah y sus hermanas Allen utiliza también un poema de E. E. Cummings), las actuaciones de Cameron Diaz, Toni Colette y la McLaine; la narración, etc. En pocas palabras, un muy buen film.

Ayer casi veo King Kong por tercera vez. La segunda (a la que acudí también gracias a las tarjetas Movieplus) me sirvió para conocer el local de Cinemark del Megaplaza. No hay nada que hacer: ¡Cinemark es otra cosa! Las salas son tan buenas como las de San Miguel; esta vez iba a ir con mi hermano mayor y mi cuñada pero surgió un inconveniente y terminamos pasando la tarde en mi casa.

Al ver el film por segunda vez me pareció mejor que la primera. Además me puse a pensar en lo de las escenas supuestamente fallidas, me refiero a aquellas en las que los seres humanos como que no "encajan" o no parecen estar en el mismo lugar que las criaturas digitalizadas, como en la escena de la estampida de brontosaurios. Al salir de la sala me dije: "No puede ser, esto Jackson lo ha hecho a propósito, si en El Señor de los Anillos todo se veía tan bien. Con toda la tecnología de que dispone hoy en día, ¿cómo ha fallado en algo así?, a menos que... ¡lo haya hecho a propósito!". Me pareció la respuesta más lógica: Jackson ha querido hacer un homenaje al cine de antaño y, específicamente, a la primera versión de King Kong.

Para darte un ejemplo de estos homenajes de los cineastas a sus predecesores te pongo la escena de Pulp Fiction en que Travolta y la Thurman van en el convertible y el fondo que se ve es el mismo que se utilizaba en el cine clásico: es evidente que está superpuesto o, como decíamos antes, "proyectado". ¿Qué pasó? ¿Acaso Tarantino no disponía de los medios para sacar un auto a exteriores y filmar su recorrido? Pues no. Todo tiene un motivo. Gracias a la edición en DVD que tengo de ese film he podido acceder a diversos elementos que me han hecho apreciarlo aún más, y este aspecto es uno de los que más se destacan.

Ahora, quiero que quede bien en claro una cosa: yo había llegado a esta conclusión ya la semana antepasada. Así que grande fue mi sorpresa cuando ayer reviso la reseña de Bedoya sobre King Kong y veo que llega a la misma conclusión; incluso llega a decir "Hace una película de matiné dominical con doscientos millones de dólares de presupuesto. Dinero que no le sirve para disimular las costuras de lo irreal; por el contrario, Jackson potencia la irrealidad de lo que vemos [...] Jackson sí es fiel al original en algo: King Kong es producto de una ilusión y un trucaje que debe parecer natural, pero no tanto. Siempre debe notarse el guiño del ilusionista".

Pues te diré que con estas líneas Ricardo Bedoya ha vuelto a subir algunos puntos en mi ranking de críticos no sólo peruanos sino internacionales. Ninguna de las reseñas que he leído sobre el film (y he leído varias) habían llegado a ese punto: o no se habían percatado o simplemente no quisieron tomar en cuenta ese factor, el de el cine sobre el cine, o, mejor dicho, el cine que mira hacia atrás no sólo para avanzar sino también para agradecer y homenajear de alguna manera la labor de tantos artistas pioneros. Sólo por eso Bedoya recupera algo de mi confianza en este principio de año. ¡Ojalá hubiera sido tan lúcido y perspicaz para juzgar a tantos otros films que terminaron siendo vapuleados en sus manos! Bueno, esperemos que lo que queda del 2006 lo vea progresar en ese sentido.

Ahora sí me despido, a estas alturas del texto ya debes estar agotada. Es muy probable que nos veamos el miércoles pero eso aún está por confirmar.

¡Hasta pronto!

Mariano

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese ojo es mio!
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Warren dijo...

Eso esta claro, el señor de los anillos, ha sido la ultima de las cosas buenas que ha dado el cine de Hollywood sin duda alguna, aunque te confieso Mariano soy mas de cine independiente y no tanto gringo, aunque confieso el valor del festival de Sundance el cual es grandioso. Te comento, hablando de cine, que ando tras la pista de quien muchos criticos dicen es el proximo Stanley Kubrick, el director de Requien por un sueño cuyo guion estuvo elaborado por Selby Jr, el escritor de "La ultima salida a Brooklyn", supongo que lo has leido. En fin ahora compre del mismo director un pelicula titula PI, espero verla y darte mis criticas, y viva el cine independiente. Saludos.

PD: Disculpa la falta de tildes, es un tablero a la francesa jajaja.