martes, diciembre 30, 2008


TAN VIVO COMO EL DOLOR

Ya es cosa sabida que si se escribe un mensaje con zumo de limón en una hoja de papel, no queda rastro de la escritura; pero si se expone el papel al fuego, las letras se vuelven de un color castaño y se puede leer lo escrito. Imaginad que el whisky es el fuego y que el mensaje está oculto en el alma de un hombre; entonces se comprenderá el valor del licor de Miss Amelia. Muchas cosas que han pasado sin que se supiera, pensamientos relegados a las profundidades del alma, salen de pronto a la luz y se hacen patentes. Un hilandero que no ha estado pensando toda la semana más que en los telares, la comida, la cama, y otra vez los telares, al llegar el domingo bebe de aquel whisky y tropieza con un lirio silvestre. Y toma el lirio en su mano, se queda contemplando la delicada corola de oro, y de pronto se siente invadido por una ternura tan viva como un dolor. Y un tejedor levanta de pronto la mirada y por primera vez descubre el cielo radiante de una medianoche de enero, y se siente sobrecogido de temor al pensar en su propia pequeñez. Esas son las cosas que ocurren cuando un hombre ha bebido el licor de Miss Amelia. Podrá sufrir, podrá consumirse de gozo; pero la verdad ha salido a la luz: ha calentado su alma y ha podido ver el mensaje que estaba oculto en ella.

Carson McCullers


POR UNA BUENA CAUSA

La balada del café triste es uno de los textos más logrados de Carson McCullers, la reconocida autora norteamericana. Se trata de un relato largo que, como toda gran narración, encierra entre sus límites mucho más de lo que uno pueda distinguir en sus palabras y frases.

Al igual que con El corazón es un cazador solitario y tantos otros escritos de McCullers, la prosa de La balada del café triste cautiva por su lirismo y profundidad. Y el lector tiene a veces la sensación de haber caído de pronto en la más sutil de las trampas, una de la cual no está seguro de querer salir.

El rostro endurecido de Miss Amelia, dueña del recinto que da sentido a la historia, y el cuerpo contrahecho de Lymon Willis, el extraño hombre sin edad que transforma la vida de la solitaria mujer, quedarán para siempre entre en mis recuerdos literarios más gratos.

Hoy, para cerrar "con broche de oro" un año que me trajo no pocas satisfacciones,
en el siguiente post quiero compartir con ustedes un pasaje muy especial de este hermoso relato. Estoy seguro de que, como en mi caso, terminarán realmente apabullados.... pero, ¿qué les puedo decir? Si vamos a sentirnos insignificantes, que sea por una buena causa.